martes, 16 de febrero de 2010

Diego Hurtado Mendoza, Como el triste que á muerte es condenado


Granada 1.503
Madrid 1.575


III

Como el triste que á muerte es condenado
Gran tiempo há, y lo sabe y se consuela.
Que el uso de vivir siempre en cuidado
Hace que no se sienta ni se duela;

Si le hacen creer que es perdonado,
Y muere cuando menos se recela.
La congoja y dolor siente doblado.
Y más el sobresalto le desvela;

Ansí yo, que en miserias hice callo,
Si alguna breve gloria me fué dada,
Presto me vi sin ella y olvidado.

Amor lo dió y amor pudo quitallo;
La vida congojosa toda es nada,
Y ríese la muerte del cuidado.